Alerta SIBO, el crecimiento excesivo de las bacterias que viven en el intestino delgado
El 20 % de los españoles sufren sobrecrecimiento bacteriano intestinal SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth). Aunque no es grave, empeora la calidad de vida.
Solución holística: cambio en los hábitos para aumentar el confort digestivo. Además, determinar las causas de la sintomatología para poder combatirlas es el primer paso.
1. Qué es el SIBO
El SIBO es una alteración del sistema digestivo que se produce cuando se desarrolla un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado; órgano diseñado para digerir y absorber nutrientes de forma eficiente y relativamente rápida.
Cuando el tránsito intestinal se altera, o se dan ciertas condiciones, las bacterias del intestino delgado pueden proliferar en exceso y comenzar la fermentación de los alimentos antes de tiempo, antes de llegar al colon. Esta fermentación genera gases, distensión abdominal y otras molestias digestivas que pueden llegar a afectar a la calidad de vida de la persona que las padece.
La molestia del SIBO más frecuente es la hinchazón abdominal, especialmente tras las comidas, acompañada de gases excesivos, sensación de pesadez y malestar general. La persona también puede sufrir de malas digestiones, diarrea, estreñimiento, fatiga y, en algunos casos, problemas de absorción de nutrientes esenciales. Como síntomas no digestivos también son frecuentes la fatiga o la niebla mental.
2. Causas que pueden provocar el desarrollo de SIBO
El SIBO no suele tener una única causa, sino que puede aparecer como consecuencia de diferentes factores que alteran el equilibrio del aparato digestivo:
- Alteraciones de la motilidad intestinal y tránsito intestinal lento: provocan que el contenido digestivo avance más lentamente de lo normal, favoreciendo su estancamiento y la fermentación bacteriana precoz.
- Cirugías abdominales previas: pueden modificar la anatomía o la función normal del intestino.
- Uso prolongado o repetido de antibióticos: en ocasiones alteran la microbiota intestinal.
- Estrés crónico: influye directamente en la secreción de jugos digestivos y en el movimiento intestinal.
- Trastornos digestivos previos: los expertos coinciden en que el síndrome del intestino irritable está relacionado con el SIBO.
- Problemas hormonales o metabólicos: el hipotiroidismo, por ejemplo, enlentece el metabolismo y puede dar lugar al sobrecrecimiento bacteriano.
- Disminución de la acidez gástrica, por uso prolongado de antiácidos o por ciertas enfermedades gástricas: provoca que más bacterias sobrevivan al paso por el estómago.
- Sedentarismo: una vida poco activa puede tener como consecuencia que las bacterias se acumulen en el intestino delgado.
3. Síntomas más frecuentes del SIBO
Aunque los síntomas del SIBO pueden variar de una persona a otra, noVadiet consideran que algunos de los más habituales son:
- Hinchazón abdominal intensa: especialmente tras las comidas, y a veces acompañada de sensación de presión, tensión y/o dolor.
- Gases excesivos: como resultado de la fermentación bacteriana prematura.
- Malas digestiones: sensación de pesadez y plenitud precoz.
- Diarrea: causada por la mala absorción de nutrientes y el exceso de fermentación.
- Estreñimiento: también puede darse la alternancia entre diarrea y estreñimiento.
- Dolor o molestias abdominales: pueden variar en intensidad.
- Déficits nutricionales de vitaminas y minerales esenciales: como consecuencia del mal funcionamiento del intestino delgado y del empeoramiento en la absorción intestinal.
- Fatiga persistente: relacionada con la inflamación intestinal y la mala absorción de nutrientes.
- Sensación general de malestar digestivo: una molestia continua, incluso con comidas pequeñas.
La alimentación es una herramienta clave para aliviar los síntomas del SIBO. Entre los alimentos que suelen tolerarse mejor destacan los que son poco fermentables, como carnes, pescados y huevos, y también las fuentes de hidratos de carbono fáciles de digerir, como el arroz, la patata o la quinoa. Además, las verduras cocinadas y el uso de grasas saludables como el aceite de oliva son beneficiosas para las personas que sufren de molestias digestivas.
Por el contrario, los alimentos que con más frecuencia empeoran los síntomas del SIBO son los fácilmente fermentables, los ultraprocesados, los azúcares simples, las bebidas gaseosas y el alcohol. También pueden causar problemas los lácteos, las legumbres, el trigo y otros cereales refinados, así como verduras como la cebolla, el ajo o las coles.
5. Recomendaciones para favorecer el equilibrio intestinal
noVadiet recomienda abordar los síntomas del SIBO de una manera integral y, en la medida de lo posible, cambiar ciertos hábitos para poder notar una mejoría. Estos son algunos de sus consejos:
Eliminar los alimentos ultraprocesados
Eliminar los ultraprocesados de la dieta es fundamental para mejorar el confort digestivo, ya que estos productos suelen contener azúcares añadidos, grasas de baja calidad y aditivos que alteran la microbiota intestinal y favorecen la inflamación, empeorando los síntomas del SIBO.
Favorecer una correcta digestión
Disfrutar de buenas digestiones permite una adecuada absorción de nutrientes y reducir la fermentación bacteriana en el intestino delgado. El uso de complejos enzimáticos con α-amilasa, proteasa, lactasa, lipasa... puede ayudar a mejorar estos procesos y aliviar las molestias digestivas asociadas.
La raíz de jengibre como aliado
Apoyar la motilidad intestinal ayuda a evitar el estancamiento del contenido digestivo, que es uno de los factores que favorecen el SIBO. En este sentido, la raíz de jengibre contribuye a la función normal del tracto intestinal, mejorando la motilidad de todo el tubo digestivo y favoreciendo la digestión al estimular la secreción de enzimas digestivas por el páncreas. Hay complementos alimenticios que contienen jengibre, como Sibia de noVadiet.
Apoyarse en ingredientes naturales
El aceite esencial de orégano ayuda a reducir el sobrecrecimiento bacteriano y a aliviar la inflamación intestinal. Por su parte, la quercetina es un flavonoide presente en alimentos y en plantas, como los botones florales del árbol Sophora japónica, que contribuye a contrarrestar el exceso de oxidación celular, al tiempo que alivia la inflamación y apoya la reparación de la mucosa intestinal.
Actividad física y descanso adecuado
Mantener una actividad física regular contribuye a un funcionamiento digestivo más eficaz. Además, dormir entre 7 y 8 horas diarias, con un sueño de calidad, es esencial para la regulación del sistema digestivo y del eje intestino-cerebro, ya que la falta de descanso puede agravar la inflamación y los síntomas digestivos.
Correcta gestión del estrés
Gestionar la ansiedad es uno de los aspectos más importantes, ya que el estrés crónico se considera uno de los principales factores predisponentes del SIBO. Reducirlo ayuda a encontrar el equilibrio digestivo con el fin de no sufrir molestias gástricas.
Orientación de un profesional
En ocasiones, contar con el acompañamiento de un profesional de la salud puede ser de gran ayuda. El SIBO puede requerir pautas personalizadas de supresión y posterior reincorporación de alimentos, pero hay que evitar que dietas excesivamente restrictivas mantenidas en el tiempo puedan llegar a afectar al equilibrio nutricional y al bienestar general.
El abordaje del SIBO debe ir más allá del alivio puntual de los síntomas y centrarse en recuperar el equilibrio del sistema digestivo. Para ello, resulta fundamental combinar una alimentación adecuada, el cuidado del descanso y la gestión del estrés con otras estrategias que favorezcan una correcta digestión y la motilidad intestinal. Apoyar la función normal del tracto intestinal desde un enfoque integral permite mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con este trastorno de forma progresiva y eficaz. Sonia Clavería, noVadiet
