La regulación jurídica del falso autónomo

¿Qué es un falso autónomo y en qué sectores son más habituales? ¿A qué sanciones se enfrenta tanto el falso autónomo como la empresa? Easyoffer indaga en el marco legal de los falsos autónomos para aclarar esta situación que ya viene siendo habitual en la nueva economía digital protagonizada por las startups


200.000 personas desarrollan su actividad profesional en España bajo la figura del falso autónomo, según datos de UATAE de 2017. 
El número de Inspecciones de Trabajo realizadas en lo que va de año para detectar falsos autónomos ha descendido bruscamente, de las 2.720 inspecciones de 2016 a las 887 del año pasado.
Pero, ¿qué es un falso autónomo y por qué se habla tanto de ellos?
Easyoffer, la plataforma online de abogados, ha querido aclarar su situación jurídica y qué pasos legales hay que dar para acabar con esta figura.

¿Qué se considera un falso autónomo?
La definición más sencilla responde a personas trabajando para otros, pero dados de alta como autónomos.
Se dan en situaciones donde el trabajador se da de alta como autónomo para ahorrarle al empresario el coste social, que asciende de media a unos 450 euros al mes por trabajador en jornada completa, mientras que, con carácter general, a un autónomo lo máximo que se la va a exigir son 267 euros. Es posible hacerlo, pero es ilegal porque detrás hay unas condiciones propias del trabajador por cuenta ajena.

“Si tú eres autónomo no recibes órdenes, te gestionas tu propio trabajo y tus horarios. El falso autónomo no, tienen un horario fijo, y está bajo las órdenes de otra persona” Alicia Carrascal, colaboradora de Easyoffer.

¿En qué sectores es más habitual encontrarse con falsos autónomos? 
¿Es realmente una figura nueva?
La hostelería ha sido siempre la reina de los falsos autónomos, junto al transporte, pero su reinado está amenazado por las nuevas empresas emergentes, las ya conocidas como startups. Es muy habitual cuando la empresa no tiene la suficiente solvencia como para para asumir los costes de un trabajador.
El falso autónomo no es nuevo, lo que sí es reciente es una nueva forma de facturar para estos freelance. Se trata de hacerlo a través de una cooperativa.
En vez de darse de alta como autónomo, lo que se practica es hacerlo como cooperativista, en una organización que aglutina trabajadores de muy diversa índole y que presta un servicio para un empresario. Tiene una fiscalidad más ventajosa, lo que beneficia tanto al que presta los servicios como a la empresa que le contrata.

“Se ha aprovechado una laguna legal, en la que entra también el fraude del propio autónomo. 
Si haces un trabajo de freelance, por puntual que sea, lo normal es estar dado de alta en el Régimen de Autónomos, pero siempre existen dudas sobre su obligatoriedad cuando no se llega al salario mínimo interprofesional anual, pues hay alguna sentencia del Tribunal Supremo al respecto que establece la no obligatoriedad del alta en estos supuestos. 
Siempre es un riesgo el no estar dado de alta en Autónomos y ejercer una actividad por cuenta propia, aunque sea puntualmente, hasta que se contemple esa excepción de forma inequívoca en la regulación del trabajo autónomo” Laura Zamora, colaboradora de Easyoffer.


¿A qué sanciones se enfrenta tanto el falso autónomo como la empresa?
En el Art. 40 de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social vienen recogidas las posibles multas.
De cara al empresario, si la inspección detecta que una empresa tiene a un trabajador sin dar de alta, bajo la figura del falso autónomo, se enfrenta a una sanción de entre 3.000 y 10.000 euros, más la exigencia de abonar las cuotas de la Seguridad Social por ese trabajador con carácter retroactivo, y con un recargo que puede llegar hasta el 150 %.
Según la gravedad del fraude se podría incurrir en un delito contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social que implicarían penas de prisión.
A partir de los 50.000 euros podría darse esta situación, aunque es necesario que un abogado especialista examine cada caso, pues entran en juego muchas particularidades y condicionantes. También varían mucho las penas, pero la Ley contempla supuestos que pueden superar los 5 ó 6 años de cárcel en muchos casos.
Para el falso autónomo no existen sanciones, ya que se considera que es la víctima -y no cómplice- en la relación, y de facto es esta persona la que debido a su situación está perdiendo derechos y haciéndose cargo de unos costes laborales -la cuota de autónomo- que no le corresponden.
Es el eslabón débil de la cadena y la Inspección busca protegerlos y no castigarlos.

Si soy falso autónomo, ¿qué salidas tengo para legalizar mi situación?
Hay que denunciar la situación ante la Inspección de Trabajo y nunca abandonar la empresa hasta que se haga la denuncia.
Una vez acreditado el fraude por esa Inspección el empresario podría solicitar un acuerdo extrajudicial.
El siguiente paso es ir a una demanda judicial.
En muchas ocasiones no se denuncia por miedo a posibles represalias, pero hay que tener en cuenta que la denuncia ante la Inspección de Trabajo es totalmente anónima, si bien es cierto que si se trata de una empresa pequeña puede haber más facilidad para deducir quien ha sido el denunciante porque generalmente el conflicto viene de atrás.
Otro de los motivos para no salir de este pozo es el propio interés personal del autónomo, al cobrar una serie de ayudas que hacen que no le compense estar contratado.
Lo que es habitual es no darse cuenta de la situación hasta que a uno le despiden.
Es en el momento de cobrar la indemnización cuando uno es consciente de la parte negativa de ser un falso autónomo.

¿Y si soy empresario?
Si la empresa ya cuenta con falsos autónomos, legalizar la situación es complicado.
Si aún así, se decide ir de frente, el empresario se arriesga a que el trabajador le exija las cotizaciones anteriores no abonadas.
Además, deberá justificar su comportamiento hasta el momento y mostrar su firme voluntad de que no se repetirá este modo de proceder. Una vez que empiezas a componer tu plantilla con falsos autónomos, es difícil dar marcha atrás, salvo que la relación con esos empleados sea estrecha y de confianza.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
La figura del falso autónomo no es nueva en el mercado laboral pero durante los últimos años se ha popularizado hasta el punto de que hoy en día es considerada por empresas, trabajadores y sociedad una forma más de relación laboral a través de la que incorporar un trabajador dependiente a una empresa. Pero, no sólo el fraude en relación a este tipo de trabajadores es lo que caracteriza al mercado laboral español sino que, el abuso de la temporalidad injustificada y la contratación irregular son otros protagonistas de nuestro panorama laboral. Entre 2012 y 2018 la Inspección de Trabajo y Seguridad social detectó, dentro del marco del Plan de Lucha contra el empleo irregular y el fraude a la Seguridad Social, más de 500.000 empleos irregulares, más 7.000 empresas constituidas sin actividad real y, más de 350.000 contratos temporales realizados en fraude de ley. Ante esta tesitura, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha elaborado un Plan Estratégico 2018-2020 dirigido a mejorar la calidad del empleo y reforzar la sostenibilidad y suficiencia del Sistema de la Seguridad Social prestando especial atención a las nuevas formas de organización empresarial como las startups. Uno de sus objetivos es mejorar la garantía de cumplimiento de la legislación en materia de seguridad social y economía irregular, dentro del cual se enmarca la lucha para la detección de los fraudes en relación a la figura del falso autónomo. (En este enlace se puede consultar el Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social para 2018-2020 http://www.boe.es/boe/dias/ 2018/04/19/pdfs/BOE-A-2018-5329.pdf, línea 84 sobre el Falso Trabajo Autónomo).
http://www.usc.es/export9/sites/webinstitucional/gl/institutos/crgi/descargas/ponencia1314/ RSE_NORAMARTINEZ.pdf)
Noelia García Costa
Anónimo ha dicho que…
Además, las sanciones previstas en la Ley para los delitos fiscales contra la Hacienda Pública o contra la Seguridad Social contemplan desde la pena de prisión hasta multas de hasta seis veces la cantidad defraudada. (En este enlace se puede leer una síntesis de las infracciones y delitos fiscales y sus posibles penas, https://infoautonomos.eleconomista.es/blog/diferenciasinfraccion-delito-fiscal/)
A pesar de estas medidas, el falso autónomo, como bien se indica en el post, se ha extendido por los diferentes sectores de nuestra economía, y la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) prevé para 2018 un aumento de más de 125.000 empleos debido a los incentivos fiscales introducidos en relación al alta en el RETA.
Las organizaciones que comenten este tipo de fraude y, en general, que infringen los preceptos básicos de la contratación laboral realizando contratos en fraude de ley (que no responden a la realidad del trabajo que se realiza), carecen totalmente de RSC, ya que ésta comienza a partir de la legalidad. Más aún, desde mi punto de vista, difícilmente puedes defender tu responsabilidad para con el entorno si no observas una conducta de respeto y responsabilidad social interna para con tus propios trabajadores, que deben ser considerados tu primer grupo de interés.
La RSC interna debe, no sólo evitar el abuso en la contratación, sino también buscar la constitución de relaciones laborales más justas, con la debida protección social y las condiciones de seguridad y salud necesarias. El respeto común a las condiciones que establece la normativa y, a las mejoras que pueda establecer cada organización individualmente, favorecen el desarrollo de la empresa, y la competitividad en condiciones de igualdad, ya que las empresas que compiten en el mercado sin respetar los derechos de sus trabajadores, no generan valor con su actividad sino que generan valor a costa de restárselo a sus trabajadores despojándolos de sus derechos. Y, conviene recordar, que los derechos de los trabajadores son de carácter indisponible según el artículo 3.5 del Estatuto de los Trabajadores, por lo que ni trabajador ni empresario pueden renunciar a los mismos. Por tanto, respetar los derechos de los trabajadores y establecer una política de RSC interna debe ser prioritario en cualquier organización, independientemente de su tamaño, antes de plantearse cualquier otro tipo de acción de responsabilidad con el medio ambiente o la sociedad. Las organizaciones deben generar un impacto positivo en sus subordinados, y ello incluye otorgarle la protección precisa, unas condiciones de trabajo seguras y salubres que además posibiliten la conciliación entre la vida familiar y laboral, una retribución
justa y, por supuesto, si realmente y a todos los efectos son parte de la organización, reconocerlos como tal.
(Para profundizar más recomiendo esta presentación acerca de la RSC en el ámbito del trabajo http://www.usc.es/export9/sites/webinstitucional/gl/institutos/crgi/descargas/ponencia1314/ RSE_NORAMARTINEZ.pdf)

Noelia García Costa
EL BLOG DE LA RSC ha dicho que…
Muchas gracias por tus aportaciones, Noelia. Apuntarte además que no solo el departamento de RRHH debe velar por la no concurrencia de este tipo de malas prácticas. También el departamento de compras o el de gestión de la cadena de suministros ya que la subcontratación de determinadas actividades ni nos exime de velar por la correcta aplicación de la Ley

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