La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) refleja una nueva dimensión de la empresa preocupada en su sostenibilidad y no tanto en el corto plazo. Una triple visión -económica, social y medioambiental- que prima el desarrollo sostenible.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Los peligros de las chuches

El VI estudio anual sobre Hábitos Bucodentales en niños realizado por Vitaldent, en colaboración con la Universidad de Murcia, en el que han participado cerca de 1.300 niños de toda España de entre 6 y 12 años, 199 de ellos, madrileños, revela que tomar dulces a diario incrementa en un 55% el riesgo de necesitar tratamientos odontológicos.
El 56% de los niños que toman dulces a diario ha tenido que someterse a algún tratamiento dental; el 46,6%, en el caso de los que comen dulces dos o tres veces por semana; y sólo el 35,7% de los niños que comen muy de vez en cuando.
El 20,3% de los niños que come dulces a diario tiene algún diente o muela picada, mientras que la cifra desciende hasta el 8,4% de aquellos que comen dulces muy de vez en cuando.

El 9% de los niños españoles toma dulces todos los días, dos o tres veces por semana lo hace el 35,0%, una vez por semana el 23,1% y muy de vez en cuando o nunca el 32%.

La ingesta excesiva de dulces, sobre todo los carbohidratos refinados, interviene como factor predisponente a la caries dental, por lo que es necesario controlar la cantidad que los niños toman, y asegurarse de que mantengan una correcta higiene bucodental después de su ingesta.

Otro de los aspectos destacados que se desprende del estudio, es que sólo el 59% de los niños españoles de estas edades se cepilla los dientes antes de irse a la cama. Se trata, éste, de un requisito fundamental para mantener una boca sana, ya que durante la noche disminuye la formación de saliva, agente básico que ayuda a limpiar la boca de bacterias.
Aunque el 99,6% de los niños tiene cepillo de dientes en casa, no todos se cepillan los dientes a diario (el 9,7% no lo hace) y sólo el 60,8% se los cepilla al menos tres veces al día.

La diferencia en este sentido entre niños y niñas es prácticamente inexistente ya que el 89,5% de niños y el 91,2% de niñas, se cepillan a diario.

Otro de los datos extraídos del estudio es que sólo el 39,7% de los niños cambia el cepillo de dientes cada tres meses, tal y como recomiendan los profesionales para que éste siga realizando su función de forma correcta, ya que pasado este tiempo, las cerdas pierden resistencia y efectividad y por tanto la limpieza bucal se vuelve deficiente.

Visita a la consulta del dentista
El estudio recoge que el 87,2% de los niños españoles de entre 6 y 12 años ha acudido a la consulta del dentista alguna vez. De ellos, el 57,4% fue para hacerse una revisión de carácter preventiva, mientras que el 42,6% acudió a la clínica para hacerse algún tratamiento.

Los niños (57,2%) y las niñas (57,7%) acuden prácticamente con la misma frecuencia al dentista.
La revisión semestral o anual del odontólogo desciende conforme los niños van creciendo, de manera que mientras que el 73,4% de los niños de 6 años acude al dentista para hacerse una revisión, esta cifra cae hasta el 40,5% en niñ0s de 12 años.
En cambio, la visita al dentista para realizarse un tratamiento cuando hay un problema se incrementa conforme los niños cumplen años.
Así lo hacen el 26,6% de los niños de 6 años y el 59,5% de los niños de 12 años.

En lo que a salud bucodental se refiere, sólo el 10,6% de los niños afirma sufrir algún dolor en algún diente o muela. Por edad, son los niños de 7 (13,8%), 10 (12,4%) y 9 (11,0%) años los que presentan un porcentaje más elevado en este sentido. Sin embargo, los dientes o muelas picados son muy frecuentes en estas edades. Así, el estudio indica que el 13,7% de los niños tiene actualmente picado algún diente o muela.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sí solo fuera un problema dental...
Otras consecuencias son que interfiere en el apetito, por tanto se sustituye la ingesta de chuches por comida sana y lo que es peor en mi opinión, interfiere en el desarrollo del paladar especialmente en los más pequeños. Si su inmaduro paladar se acostumbra demasiado a esos sabores fuertes y artificialmente atractivos, dificilmente van a desarrollar gusto por otros sabores "más difíciles" como el pescado o la verdura hervida.