La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) refleja una nueva dimensión de la empresa preocupada en su sostenibilidad y no tanto en el corto plazo. Una triple visión -económica, social y medioambiental- que prima el desarrollo sostenible.

martes, 10 de mayo de 2011

Se acaba la bolsa de plástico, ¡viva la bolsa ecológica!

La Ley de Residuos y Suelos Contaminados va a prohibir las bolsas de plástico de un solo uso entre 2013 y 2018, según el calendario fijado en su día por la Directiva Marco de Residuos europea. Desde el 1 de mayo, la Junta de Andalucía grava cada envase de la compra con un nuevo impuesto, lo cual asegura, en esta comunidad al menos, que estos artículos que generan montañas de residuos difíciles de gestionar van a dejar de ser gratis. Es la hora de las bolsas biodegradables hechas con plástico de maíz, soja, cebada, arroz o patata, o de las bolsas, igualmente ecológicas, hechas con fibras naturales, como algodón, yute o bambú.
Según el borrador de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que se encuentra ahora en trámite parlamentario y que cuenta con la aprobación de una amplia mayoría del Congreso, antes de 2013 se sustituirá el 60 por ciento de las bolsas de un solo uso, lo cual significa que el 40% que resista estará sometido a fuertes penalizaciones económicas como la aprobada en Andalucía, que ha sido denunciada en Bruselas por la Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP) pero que será imitada en breve por otras comunidades. Para 2015, se ha de reducir el consumo de esos envases –que son una verdadera pesadilla para las administraciones públicas cuando se convierten en desechos-en un 70 por ciento, y en un 80% para 2016. Finalmente, en 2018 será suprimida la bolsa de polietileno desechable, que pasará a la historia de la economía insostenible del siglo XX.
En medio del Océano Pacífico existe una isla más grande que España que no aparece en ningún folleto turístico. Se ha creado al juntarse miles de toneladas de basura , fundamentalmente bolsas y botellas de plástico no biodegradable donde, por cada parte unidad de plancton, hay seis partes de plástico. Estos desechos son trasladados lentamente por las corrientes oceánicas hasta un sector del Pací­fico Norte conocido como el Gran Basurero del Pacífico. Algo parecido está ocurriendo también en el Atlántico Norte (el Gran Basurero del Atlántico), frente a las costas de Florida, y podría algún día llegar a Europa.
Desastres como éstos son los que han empujado a la prohibición de las bolsas de polietileno y demás plásticos no biodegradables y su sustitución por alternativas sostenibles que la naturaleza pueda eliminar por sí misma.
Las alternativas sostenibles son cada vez más competitivas y lo serán más cuando se comiencen a aplicar las ecotasas y otras penalizaciones asociadas al uso de derivados del petróleo. “Se abre un buen panorama para la fabricación de bolsas de bioplástico y de tela como ya ocurre en otros países europeos, donde se ha producido un auténtico boom de las bolsas biodegradables y de múltiples usos”, explica Joaquín Pece, co-fundador de la empresa de merchandising ecológico be green. Esta joven empresa gallega se está abriendo camino en el mercado de productos sostenibles y personalizados para empresas comercializando, entre otros, bolsas hechas con bioplástico, rafia, tejido sin tejer o algodón. Estos materiales mejoran la imagen de sus clientes demostrando una preocupación de la firma por el planeta a la vez que les pone a salvo de futuras penalizaciones por uso de materiales contaminantes, como la bolsa de polietileno.
"Son los ciudadanos, con sus hábitos cotidianos quienes pueden dar un giro a esta situación actual y seleccionar los establecimientos comerciales donde exista un compromiso para reducir el consumo innecesario de este tipo de envases", explicaba recientemente la viceconsejera de Medio Ambiente del Principado de Asturias durante un seminario sobre sostenibilidad de envases comerciales.
Buen ejemplo de ello son los centros Carrefour, que ofrecen a sus clientes –al precio de 5 céntimos por unidad- bolsas elaboradas con fécula de patata con un aspecto y un uso idéntico a las tradicionales de polietileno. También ofrecen la opción - por medio euro aproximadamente- de la bolsa de rafia, que tiene un aspecto parecido al de un bolso de playa y que, al ser lavable y bastante resistente, puede usarse cientos de veces. Además los clientes pueden optar por otros materiales como las bolsas de algodón o las de nailon.
"Las bolsas no deberían entregarse de forma gratuita en los supermercados –comenta Sonia Ortiga, coportavoz de la Coordinadora Verde-, ya que esto fomenta su uso indebido. Es imprescindible que se graven las actuales bolsas de plástico para que el periodo de transición sea el menor posible, como ya se ha hecho en Irlanda o Inglaterra. Esto es el verdadero consumo responsable".
Pedro Nogueroles (Agencia Dossier)

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