La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) refleja una nueva dimensión de la empresa preocupada en su sostenibilidad y no tanto en el corto plazo. Una triple visión -económica, social y medioambiental- que prima el desarrollo sostenible.

sábado, 7 de mayo de 2011

El 'asesinato' de Llamazares (José Mendi)

Los Estados Unidos de Norteamérica han contado que un comando de sus fuerzas militares ha matado en Pakistán a Osama Bin Laden.
Es difícil utilizar la palabra 'información' en todo lo relacionado con este asunto. Tras recorrer la desastrosa historia de despropósitos de la que ha sido y es protagonista el país, supuestamente, más poderoso del mundo está claro que no hemos llegado al final de nada. Aunque fuera verdad la muerte de este oscuro personaje, seguiríamos inmersos en una gran mentira. ¿Cómo podemos confiar en lo que nos digan sobre las circunstancias de la localización del líder de Al Qaeda, su asesinato y el supuesto depósito de su cuerpo en el mar? ¿Cómo es posible que los EE.UU. hayan tardado 10 años desde los atentados del 11-S en localizar a Bin Laden, contando con los más ingeniosos y avanzados sistemas de localización y seguimiento? Y todo eso sin contar las cifras millonarias en recompensas, compras de información, personas y material que se han destinado a este fracaso en forma de asesinato.
Como destapó ELMUNDO.es en enero del año 2010, el FBI cometió una de sus mayores pifias al poner en búsqueda y captura a ¡Gaspar Llamazares! Utilizando un retrato robot del diputado de Izquieda Unida, se le puso cara a un envejecido Bin Laden para que fuera buscado, perseguido y matado, si fuera el caso, en cualquier parte del mundo. El caso, que expliqué en mi libro 'Rojos en la Red' (Ed. 1001ediciones, 2010), puso de manifiesto una tragicómica mezcla de errores y horrores que han puesto en peligro la seguridad de este político español y, lo que es más grave, la de cientos o miles de personas anónimas que podrían verse utilizadas como supuestos terroristas manipulando su imagen en internet simplemente porque defienden ideales pacifistas. Por eso también han podido asesinar a Llamazares.
Las mentiras han rodeado una historia de muerte en la que las víctimas de los atentados se merecen que la verdad se imponga y no sólo se dejen llevar por una falsa satisfacción de lo que nos venden como venganza justiciera. Las interrogantes siguen presentes desde que estaban en pie las torres gemelas. Como muy bien denunció el cineasta Michael Moore en su documental 'Fahrenheit 9/11' (Palma de Oro 2004 en Cannes), los EEUU nunca estuvieron especialmente interesados en desarticular Al Qaeda o capturar a Bin Laden tras el 11-S. Es más, varios de sus familiares directos salieron hacia Arabia Saudí poco después de los atentados, algunos incluso con el espacio aéreo cerrado todavía. El verdadero objetivo de EEUU era el control del petróleo y, para ello, forzaron con mentiras la invasión de Irak.
Ahora nos dicen que Bin Laden ha sido asesinado en Pakistán. No lo echaremos de menos, pero nos lo han echado mucho de más. Los EEUU nos han recordado que tienen licencia para matar y que pueden ejercer el terrorismo 'legal' de Estado allá donde les plazca. Incluso cuentan para ello con un cierto asentimiento social y político. Es el mismo comportamiento del asesinato del cámara de televisión José Couso y otras víctimas de un Estado que se niega a firmar el estatuto de la Corte Penal Internacional de La Haya para evitar que sean perseguidas internacionalmente actuaciones que violan los principios de la Justicia y la soberanía de otros Estados.
¿Qué habría pasado si Bin Laden hubiera estado refugiado en España y un comando de soldados norteamericanos lo hubiera matado o detenido? ¿Habrían mantenido esa misma complacencia en nuestro país quienes hoy la justifican muy lejos de nuestras fronteras? La legalidad internacional y el respeto a los Derechos Humanos no es una cuestión de Estados ni de territorios, sino de personas. Con esta actuación, que se suma al mantenimiento de la herencia de Guantánamo, Obama se sitúa fuera de la legalidad y del respeto a esos mismos derechos que le dieron en el año 2009 el premio Nobel de la Paz. Creo que ha llegado el momento de reconsiderar aquella decisión y solicitar que se le retire ese galardón. ¿Se suman a mi petición?
José Francisco Mendi Forniés es autor de 'Rojos en la Red' (libro que analiza el caso de la fotografía de Gaspar Llamazares manipulada por el FBI para realizar un retrato-robot de Bin Laden)) EL MUNDO

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