La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) refleja una nueva dimensión de la empresa preocupada en su sostenibilidad y no tanto en el corto plazo. Una triple visión -económica, social y medioambiental- que prima el desarrollo sostenible.

viernes, 23 de enero de 2009

¿1 euro ó 100 céntimos?

¿Qué pesa más, un kilo de plomo o uno de paja? Je, je, ¡exactamente lo mismo!
Pero ... ¿qué vale más, un euro o cien céntimos? Pues no es lo mismo. La gente presta más atención al tamaño de los números que al valor económico real de las cantidades.
“En algunos casos el dinero actúa simplemente como un resultado, gana el número mayor sin tener en cuenta el valor económico real”, explica John Opfer, profesor asistente de Psicología en la Ohio State University y co-autor junto a la graduada Ellen Furlong del estudio que aparece en el número de enero de la publicación Psychological Science.
El conocido dilema del prisionero, presente en la teoría de juegos, sirvió como base para el estudio, que fue realizado teniendo en cuenta al dólar como moneda.
Distribuidos en parejas, los participantes debían decidir por separado si querían cooperar con su compañero o actuar individualmente a cambio de una recompensa económica. Si colaboraban los dos recibían cada uno tres dólares. Si uno decidía ir por libre se hacía con cinco dólares y el otro no se llevaba nada. En caso de que los dos rechazaran ayudarse sólo se llevaban un dólar por cabeza. El objetivo de este juego era saber en qué ocasiones cooperamos con los demás. Las investigaciones previas habían demostrado que las personas se ayudan más si las cantidades en juego son altas. Como es obvio, el interés por cooperar era mayor si se ofrecían 300 dólares en vez de tres, pero los investigadores querían ir más allá. ¿Qué es lo que condiciona las decisiones, el valor económico o simplemente el del número?. Para ello desarrollaron un segundo dilema del prisionero. En esta ocasión a la mitad de los participantes la recompensa se les ofrecía en centavos (300) y a la otra mitad, en dólares (tres). El resultado fue que los que se jugaban 300 centavos colaboraban más que los de los tres dólares a pesar de que el valor económico es el mismo. Aun en este punto la investigación no estaba concluida. Había que averiguar si los resultados del primer estudio no eran fruto de una preferencia por los dólares o los centavos en vez de por las recompensas con cifras más elevadas, así que volvieron a probar y se encontraron con que los niveles de cooperación eran similares entre los que participaban por 300 dólares y los que lo hacían por 300 centavos. “Esto demuestra que el efecto del dólar o del centavo es mínimo cuando se decide cooperar. Lo único que importa es si te estás jugando por un ‘3’ o por un ‘300’”, explica el autor. “El incentivo para cooperar no es en realidad económica, es una confusión por los números”, remata. ¿Qué quiere decir esto? El impacto de los grandes números en la sociedad es palpable. “Las diferencias entre los números grandes no parecen importarnos tanto como las diferencias entre los pequeños”, agrega Opfster. Por eso aunque entre 103 y 105 dólares hay la misma diferencia que entre tres y cinco, le damos más importancia a esta última. El autor cita como ejemplo que los partidos políticos o las grandes corporaciones desean colaborar en el plan de rescate de la industria financiera de EEUU de 700 millones de dólares, mientras que con el de relanzamiento de la industria automovilística, de 15, ha habido menos cooperación.
Fuente: El Confidencial

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