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| Corto Maltés: La línea de la vida, Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero, Norma editorial |
El 1 % de la población posee la genética para dormir poco; el resto vive bajo una "borrachera invisible" sostenida por el cortisol
"Dormir poco no es una medalla de eficiencia, es una deuda biológica que el cuerpo siempre cobra" Sofía Rodríguez Moroder
En la era de la hiperconectividad, el sueño se ha convertido en la variable de ajuste. Influyentes y líderes de opinión presumen de jornadas de 19 horas, alimentando el mito del short-sleeper (la persona que duerme poco).
Pero para el 99 % de la humanidad, reducir el descanso a 4 o 5 horas no es optimización. Es privación crónica con consecuencias neurológicas reales.
“El cerebro es un maestro del engaño. Cuando le robamos horas al sueño, perdemos la capacidad de juzgar nuestro propio deterioro. Es como un conductor con exceso de alcohol que asegura estar sobrio: su percepción dice que está al 100%, pero sus reflejos y su salud sistémica están bajo mínimos”
El sueño activa un proceso químico esencial de limpieza cerebral y orgánica que simplemente no se produce cuando dormimos menos de lo necesario.
“Tú no lo notas, pero le estás pidiendo lo mismo a tu cuerpo con menos recursos. Es como darle menos gasolina y de peor calidad a un coche, pero exigirle la misma eficiencia. Cuando no dormimos lo suficiente, se acumulan sustancias como el cortisol y otros subproductos metabólicos que deberían eliminarse durante el descanso nocturno. Esa ‘basura química’ no liberada tiene un impacto directo en la salud”
El sueño no se recupera durante el fin de semana
Las horas que le robamos al sueño no se compensan simplemente durmiendo más dos días después. Es como si un día no comes y al siguiente decides comer el doble: no recuperas lo que tu cuerpo dejó de recibir en el momento en que lo necesitaba.
"Lo que el cuerpo padece y sufre, se queda. El déficit de sueño tiene efectos acumulativos que no se borran con un par de mañanas largas en la cama”
El test del 1%: ¿genética privilegiada o deuda acumulada?
Existe una mutación genética real —asociada al gen DEC2— que permite a un grupo minúsculo de personas funcionar correctamente con muy pocas horas de sueño. ¿Eres de ese club o si solo estás forzando la máquina?
“Si haces un ejercicio real de relajación absoluta —sin tener que rendir cuentas a nadie, sin horarios, sin pantallas y conectado a prácticas de atención plena o meditación— y permites ‘resetearte’, la pregunta es: ¿tu cuerpo te pide dormir 5 horas… o 9? Ahí está la respuesta”
No es lo mismo hábito que necesidad biológica.
Mucha gente que duerme poco igual que hay quien solo desayuna y cena. Eso es un hábito adquirido, no una necesidad fisiológica real. El cuerpo se acostumbra a sobrevivir con menos, pero no significa que funcione mejor.
La verdadera referencia aparece cuando el organismo entra en estados profundos de regulación del sistema nervioso
“Cuando una persona alcanza un estado real de relajación —vinculado a la meditación, la respiración consciente o la atención plena— es cuando el cuerpo expresa su necesidad auténtica de descanso. Si en ese contexto si uno siente que no necesita más horas de sueño, podría existir una base genética. Pero si al soltar la carga mental el cuerpo se desploma y necesita muchas más horas, lo que hay es una deuda de sueño acumulada”.
La limpieza cerebral: una tarea que no admite recortes
Dormir no es un lujo, es el momento en que el sistema glinfático realiza la "limpieza de residuos" del cerebro, eliminando toxinas asociadas al Alzheimer y otras enfermedades. "Al dormir solo 5 horas, dejas esa limpieza a medias. No es solo que estés cansado, es que tu cerebro está funcionando entre desechos metabólicos"
La boca: donde se detecta el robo de horas
Señales físicas que delatan al falso short-sleeper:
- Bruxismo y desgaste dental: La tensión de un sistema nervioso que nunca desconecta.
- Respiración oral y ronquidos: Signos de que el cerebro no se oxigena correctamente durante la noche.
- Alteración metabólica: La falta de sueño dispara el hambre de ultraprocesados y el riesgo de diabetes.
El descanso debe dejar de verse como una debilidad.
"Presumir de dormir poco es como presumir de no comer. El sueño es una necesidad biológica innegociable, no un lujo que podamos recortar para ser más productivos"
RUIDO Revista HAZ
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