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martes, 12 de febrero de 2013

Los menús infantiles analizados tienen poca variedad y baja calidad dietética



Un 93% no incluye legumbres en sus opciones, un 78% tampoco verdura y otro 56% ni siquiera pescado

Comer fuera de casa cuando se tienen hijos es, a veces, todo un reto. 
Además de la batalla del “esto me gusta, esto no me gusta”, la aventura muchas veces comienza por encontrar un restaurante que incluya en su carta un menú infantil y que, ante todo, sea equilibrado. 
Y es que la alimentación no solo ha de cuidarse en casa; también en un restaurante se puede educar a los más pequeños en el arte de comer de manera saludable y equilibrada. 
Con el propósito de conocer la calidad nutricional de los menús infantiles que se ofrecen en los restaurantes de nuestro país, EROSKI CONSUMER ha visitado 180 establecimientos ubicados en La Coruña, Barcelona, Bilbao, Logroño, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Santander, Sevilla, Valencia y Vitoria. 

Se observó que los menús infantiles analizados no ofrecen platos variados ni equilibrados. 
En cada local, se solicitó información detallada sobre la oferta culinaria para los más pequeños (tipo de platos, ingredientes, técnicas culinarias, etc.) con la excusa de ser padres o madres de un niño de 5 años y querer comer fuera un sábado cualquiera. 
No siempre disponían de un menú infantil por escrito, pero mientras unos optaban por ofrecer platos combinados, otros diseñaban un menú infantil teniendo en cuenta su carta y otros adecuaban el menú de los adultos.

En líneas generales, se observó que los menús infantiles analizados no ofrecen platos variados ni equilibrados. 
Casi la mitad de ellos no logra aprobar el examen dietético propuesto por EROSKI CONSUMER, fundamentalmente por la insuficiente variedad de alimentos que incluyen (las legumbres y la verdura no son nada frecuentes), la repetición en las guarniciones y salsas (casi siempre patatas fritas o salsa de tomate frito) y el excesivo empleo de técnicas culinarias grasas (fritos, empanados y rebozados). 
En cuanto al precio, los menús cuestan de media 12,5 euros.

El método de análisis ha consistido en valorar, según las recomendaciones dietético-nutricionales de la estrategia NAOS y la Asociación Española de Pediatría (AEP), la composición de los platos (verduras, farináceos, pescados, carnes, postres y pan) de cada menú infantil, así como sus guarniciones (si incluían verdura y eran variadas), las técnicas culinarias utilizadas (con más o menos grasa) y si ofertaban fruta fresca de postre y pan integral para acompañar. Además, se consultó la posibilidad de acceder a un menú dietético especial sin sal, sin gluten, vegetariano y/o bajo en calorías. En total, cada uno de los menús analizados podía obtener un máximo de catorce puntos.

Calidad dietética mejorable
La dieta de los más pequeños debe ser variada y equilibrada, procurando incluir alimentos de todos los grupos: lácteos, carnes, pescados y huevos, frutas, verduras y hortalizas, legumbres y cereales. No solo conviene cumplir esta máxima en el hogar, sino que también es importante tener la oportunidad de comer de una manera sana y equilibrada fuera de casa. 
Pero, ¿es esto una realidad o una quimera? De los 180 menús analizados por EROSKI CONSUMER, el 56% aprueba el examen (16% obtienen un muy bien, el 17% un bien y el 23% un aceptable), pero el resto, el 44% de los restaurantes analizados, suspende en calidad dietética: un 14% con muy mal, un 13% con mal y el resto con un regular.

Más verdura y equilibrio entre carne y pescado, por favor
Un menú infantil de calidad debe incluir al menos un plato de ensalada o de verdura, y si además ofrece legumbres y/o variedad de otros farináceos (arroz, pasta, patatas) consiguen una mayor puntuación. 
Asimismo, el menú es aún más saludable si en la oferta de este tipo de platos no se abusa de los ingredientes de origen animal (embutidos, huevo, carne picada, atún, quesos, etc.).

En el estudio, de los 180 menús infantiles analizados, solo un 22% incluía como mínimo un plato de verdura o ensalada, mientras que en un 66% de ellos se podía encontrar pasta y/o arroz, el recurso más habitual: macarrones a la boloñesa y arroz con tomate frito. 
Además, pese a los beneficios reconocidos de las legumbres, solo un 7% las incluía como plato en la oferta de menú (en Bilbao, Logroño, Málaga y Oviedo).

Asimismo, se valora positivamente que los menús infantiles ofrezcan al menos una ración de pescado. Sin embargo, se comprobó que menos de la mitad de los menús infantiles analizados incluyen pescado entre las opciones de menú.

Además, el acompañamiento de este tipo de platos influye también en la calidad dietética del menú. En ocasiones, se cae en el error de utilizar la misma salsa o patatas fritas congeladas como guarnición. 
Pese a las recomendaciones, solo uno de cada cuatro menús infantiles ofrecía guarniciones y salsas variadas. 
Lo habitual es encontrar salsas de tomate frito y patatas fritas congeladas. 
Destacan de manera positiva 8 de los 12 menús infantiles analizados en Murcia: uno de ellos ofrecía un aliño de vinagre de Módena y caramelo, picatostes fritos con perejil y ajo, una salsa de hongos con cebolla y patatas rehogadas con champiñón, cebolla, tomate y vino blanco.

La clave: cocinar sin grasa
Es fundamental prestar atención también a las técnicas culinarias. 
Se recomienda utilizar las que menos grasa aporten a los alimentos: las que emplean agua –cocido o hervido, vapor…-, a la plancha u horno y utilizar menos de tres o cuatro veces por semana los fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados (más grasos, energéticos y de más difícil digestión).

Sin embargo, en un 43% de los menús analizados, más del 50% de los platos que los componían estaban cocinados con técnicas culinarias grasas: en especial, fritos, empanados y rebozados. 
En concreto, en Oviedo, en todos los menús analizados los fritos, empanados y rebozados superaban a la plancha o el horno. 
Al contrario que los de San Sebastián, donde mandaba la plancha, el horno y la comida cocida.

En este sentido, influye el planteamiento que se hace del menú infantil. 
Uno de cada diez establecimientos oferta platos combinados, generalmente una mezcla de fritos y empanados. Si bien son platos que encantan a los niños, resultan demasiado grasos y con muchas calorías. Ocurre especialmente en Oviedo (6 de los 10 locales visitados ofertan platos combinados) y en Sevilla (6 de los 15 analizados).

Puntos positivos: fruta fresca y agua
Una de las conclusiones más positivas del estudio es que como postre en el 82% de los menús infantiles analizados se incluía la fruta fresca y en todos los evaluados el agua era siempre una opción. 
Por último, otro valor añadido es que los establecimientos de hostelería y restauración ofrezcan la opción de menús “dietéticos” adaptados a necesidades especiales como alergias e intolerancias alimentarias. 
Tres de cada cinco menús infantiles analizados incluían este tipo de menús dietéticos. 
Eso sí, en gran parte de ellos solicitaban que avisasen con antelación para poder prepararlo de forma adecuada, sin prisas y con los alimentos apropiados.

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